Sección histórica


 
Foto del ARA Bahía Buen Suceso en el Apostadero Naval Malvinas
El ARA Bahía Buen Suceso en el Apostadero Naval Malvinas

 

Apostillas de la guerra

Durante el desarrollo del conflicto del año 1982 ocurrieron numerosos hechos secundarios, que si bien no modificaron el resultado de las acciones ni están suficientemente documentados, no por ello se debe obviar su relato para lograr una cabal comprensión de la Guerra de las Malvinas.

Al respecto, cabe señalar que Plutarco afirmaba que no es en los hechos mas ruidosos donde se manifiesta la virtud o el vicio; muchas veces una acción momentánea, un dicho agudo, una niñería sirven más para probar las costumbres que batallas en las que mueren miles de hombres.

A continuación se presenta el comentario de algunos de estos hechos que ilustran las circunstancias vividas en las islas:

El aeropuerto...

El aeródromo de Puerto Argentino se mantuvo operable durante todo el conflicto, pues sólo recibió el impacto de una bomba en una parte lateral de la pista. Sin embargo, los británicos ignoraron este importante hecho durante todo el transcurso de la guerra, creyendo que las informaciones difundidas por los medios argentinos en ese sentido, eran producto de la "propaganda bélica".

Esto se debió a que se había dispersado tierra sobre algunos sectores de la pista, simulando cráteres de bombas. Así en las fotografías aéreas y satelitales parecía que la pista se encontraba mucho mas deteriorada de lo que en realidad estaba. Cabe aclarar que la presencia de estos falsos cráteres no impedía la operación de las aeronaves argentinas.

Algunos sectores de la pista estaban construidos con planchas de aluminio. Luego de la caída de Puerto Argentino, una gran cantidad de estas planchas se desmontaron para fabricar refugios destinados al personal instalado en la zona (cf. secc. Fotos).

Puente aéreo...

Durante el bloqueo aeronaval británico, las islas fueron abastecidas principalmente por la acción de los buques del Apostadero Naval Malvinas, y también por un importante puente aéreo que se desarrollaba fundamentalmente durante la noche.

Como la pista de Puerto Argentino carecía de un sistema de iluminación propio, en el momento del aterrizaje se instalaban algunos reflectores que sólo se encendían cuando el avión se hallaba muy cerca de la cabecera de la pista.

El espectáculo era realmente impresionante, pues en la oscuridad de la noche, repentinamente se veía surgir un pesado avión Hércules volando a pocas decenas de metros sobre los cerros circundantes.
Cuando enfilaba hacia la pista de aterrizaje, encendía un reflector del tipo buscahuellas y lo movía hasta que su haz encontraba la pista.

Simultaneamente un helicóptero sobrevolaba el casco urbano de la capital, con el objeto de producir un nivel de ruido suficiente como para tapar el sonido generado por los aviones, pues se tenía la sospecha de que los malvinenses pasaban información a los británicos empleando sus equipos de radioaficionados.

Una vez que la aeronave aterrizaba, se procedía a su rápida descarga con la participación de varias decenas de hombres para minimizar el tiempo de estadía en la zona de exclusión. Se observaba que los pilotos llevaban puestos trajes de neoprene, para tratar de sobrevivir en el mar en caso de ser derribados.

Estas tareas eran dificultadas por el viento generado por las aeronaves, pues en ningún momento se detenían los motores de los aviones, que una vez descargados decolaban raudamente hacia el continente.

Entre los suministros transportados se encontraban algunas cosas curiosas, como por ejemplo servilletas de papel, milanesas, vinagre, pan aún caliente, ejemplares viejos de la revista El Gráfico, etcétera.

Contactos lunfardos...

Ante la carencia de equipos de comunicaciones cifradas y un enemigo con avanzados dispositivos de intercepción electrónica, los buques del Apostadero Naval Malvinas debieron minimizar el uso de la radio; empleando un ingenioso código ad-hoc y diversas expresiones del argot argentino en los breves contactos realizados durante sus arriesgadas travesías.

El astuto uso de nombres en clave, palabras con sílabas permutadas, expresiones lunfardas, vocablos deformados y frases alegóricas, dió lugar a varias situaciones curiosas. Así, en cierta oportunidad, el comandante del Forrest emitió el siguiente mensaje:

"Me cambié la camiseta; ahora juego de árbitro. Corto"

Al principio, el mando naval de Puerto Argentino no podía comprender el significado del críptico aviso radial del teniente Molini. Pero luego de varias idas y vueltas, lograron entenderlo.
El Forrest, que originalmente tenía el casco rojo y la superestructura blanca, había sido pintado completamente de negro, que era el color de la vestimenta de los árbitros de fútbol en 1982.

Correspondencia...

Un verdadero capítulo aparte merecen las denominadas "cartas a un soldado", que se enviaban sin ningún destinatario específico y eran recibidas por cualquier soldado argentino.

Si bien llegaban cartas de todo el país e inclusive del exterior, muchas provenían de la región patagónica. Detrás de ellas se encontraban miles de historias: había dibujos realizados por niños de escuelas, estampitas religiosas, tarjetas postales, fotos, cartas de jóvenes, adultos, ancianos, etc.
Al respecto pueden verse algunas cartas típicas, en los enlaces correspondientes de la sección Documentos de este sitio.

El impacto de estas misivas era impresionante, sobre todo entre los soldados provenientes de regiones aisladas del país, que no recibían correspondencia directa de sus familiares.

Obviamente, las cartas mas requeridas eran las escritas por señoritas adolescentes, preferentemente con domicilio cercano al del soldado. Después de la guerra algunas parejas se conocieron, se casaron y tuvieron hijos...

Además de esta correspondencia genérica, también se enviaban y recibían cartas y telegramas con destinatarios definidos. En algunos casos, los sobres fueron abiertos, revisados y vueltos a cerrar; por la "Censura Naval Argentina" (cf. secc. Documentos).

Herramientas...

En varias esquinas de la capital de las islas, los malvinenses habían instalado un juego completo de herramientas para la lucha contra el fuego, dado que la mayoría de las casas estaban construidas con madera.

Lo notable del hecho era que estas valiosas herramientas de bronce y de acero se encontraban accesibles al alcance de la mano, sin candados, y por lo visto no se tenía el menor temor de que fuesen robadas por ocasionales transeúntes.

Productos...

Una de las cosas que mas llamaba la atención de los soldados argentinos era la gran variedad de productos que había en las islas, ya que se veían golosinas, cigarrillos y cervezas de distintos paises de origen.
Sólo después de varios años pudo verse esa variedad de mercaderías en la parte continental de la República Argentina.

Muchas de esas latas de cerveza se emplearon para construir alarmas y trampas cazabobos en diversas posiciones de combate de las tropas argentinas.

TV - Diarios...

Una de las acciones de difusión que implementó la Gobernación de las islas fue la de instalar una canal de televisión en color, que operó bajo la sigla "LU78 TV - Islas Malvinas".
Las emisiones se realizaban desde las 19:00 hasta las 21:00 horas, incluyendo programación en castellano y en inglés.

Por ejemplo, se transmitian dibujos animados, partidos de fútbol, películas en inglés subtituladas en castellano y viceversa (entre estas últimas "Fortín Quieto", con Claudio Levrino), algunos flashes de noticias presentadas por Nicolás Kasansew; finalizando la transmisión con una invocación religiosa.
También se realizaban transmisiones de radio en AM. La emisora local trasmitía a la mañana en castellano y a la tarde en inglés.

Otra actividad de difusión fué la creación del periódico "La Gaceta Argentina" a partir del 8 de mayo de 1982. Este periódico se publicaba en Puerto Argentino y se distribuía entre las tropas argentinas estacionadas en las islas, con el objeto de cubrir una necesidad informativa entre los miembros de las Fuerzas Armadas.
Al respecto pueden verse algunos ejemplares de este periódico malvinense en los enlaces correspondientes de la sección Documentos de este sitio.

Chilenos en guerra...

La descarga de los barcos que amarraban en Puerto Argentino presentó numerosos inconvenientes durante toda la guerra, por la falta de una infraestructura adecuada.
Además se carecía de estibadores capacitados, y muchos trabajos debieron ser realizados por personal militar de todas las jerarquías y especialidades.

A mediados de abril, se enviaron a las islas una decena de estibadores profesionales de origen chileno. Pero con la evolución de los acontecimientos, al ir acercándose la flota británica, la situación de los mismos fué cambiando paulatinamente.

De esta manera, los trabajadores empezaron a usar cascos militares para una mayor seguridad; pero mas tarde, ante la inminencia del ataque británico, esto ya no les daba la tranquilidad suficiente y se veían muy alterados, a pesar de pertenecer a un país no beligerante. Finalmente, luego de varias peripecias, pudieron regresar al continente.

Inconvenientes del doble comando...

La decisión de que los buques de transporte del Apostadero tuviesen un comandante civil y uno militar, en general no trajo problemas; salvo en el caso del ELMA Río Carcarañá, cuyo capitán civil tenía notables discrepancias con el capitán militar, que alcanzaron su punto máximo el 1º de mayo, cuando un avión atacó al ELMA Formosa en el sur de la isla Soledad, temiéndose un inminente ataque al Carcarañá, por encontrarse cerca de aquel buque.

En esas circunstancias, y ante la falta de ligazón con el alto mando naval, el capitán de ultramar Dell´Elicine convocó al Consejo de Oficiales del buque mercante, y logró que apoyase su intención de dirigir el Carcarañá rumbo al continente, ante el peligro reinante en el lugar.
Por su parte, el capitán de corbeta Robelo se opuso a esa intención de abandonar la zona de guerra, con el respaldo del personal militar embarcado; generándose así una situación muy tensa a bordo.

La controversia tuvo un desenlace inesperado, al saberse que la Fuerza Aérea Argentina efectuó un contrataque exitoso, que alejó el peligro británico y desvaneció los argumentos del capitán civil; tras lo cual el Carcarañá zarpó rumbo a la isla Gran Malvina y el incidente entre los capitanes no impidió el normal desarrollo de las tareas logísticas encomendadas.

Circulación...

Una de las medidas adoptadas por la Gobernación de las islas fue la de pintar flechas blancas en el piso de las calles, para indicar la circulación de vehículos por el lado derecho, al revés del usado por los malvinenses hasta ese momento.

Foto de la costanera hacia el oeste - Fuente: Escuadrón VyCA Malvinas
La costanera de la capital, con el marcado de la circulación vehicular por la derecha (1982)
Fuente: Escuadrón VyCA Malvinas

Después de la rendición de la plaza, pudo observarse como se enfrentaba una columna de vehículos argentinos circulando por su derecha con otra columna británica circulando por su izquierda, prevaleciendo finalmente estos últimos por las circunstancias imperantes en esa ocasión.

Paseo de compras...

Tras la recuperación de la soberanía argentina sobre las Malvinas, se estableció que la equivalencia monetaria entre la libra malvinense (de igual valor que la esterlina) y el peso ley 18.188, sería a una paridad de £ 1 = $ 20.000.

Pero, para evitar posibles roces con la población malvinense, la Gobernación prohibió que los soldados argentinos concurriesen a las tiendas y mercados de la capital de las islas.

Sin embargo, los soldados de todo el mundo siempre encuentran alguna forma de salirse con la suya... Una manera consistió en "disfrazarse" utilizando las ropas "civiles" que les prestataron los estibadores chilenos, para poder ir a comprar diversos productos en los negocios de Puerto Argentino.

Como resultado de estas operaciones comerciales, luego del fín del conflicto, los argentinos se quedaron con libras y los malvinenses con pesos (ignoramos que han hecho con los mismos...). Al respecto pueden verse algunas monedas y billetes malvinenses en los enlaces correspondientes de la sección Fotos de este sitio.